UNO entrevista a la plataforma de repartidores en bici
Pablo Carballo, portavoz de Riders X Derechos
Pablo Carballo es uno de los portavoces de Riders X Derechos, la plataforma de repartidores en bici creada hace tan solo unos meses para defender los derechos de estos profesionales. Aunque inicialmente Riders X Derecho solo aglutina a los repartidores de Deliveroo su objetivo es incluir también a los de otras compañías y lograr el objetivo alcanzado ya por los trabajadores Deliveroo en Londres: asegurarse un mínimo de 20 horas de trabajo semanales y cobrar un mínimo de 8 euros por hora (el equivalente a dos servicios) en caso de que no haya comandas. En la siguiente entrevista, Carballo detalla a UNO las claves de la plataforma creada para reivindicar la regulación de la economía colaborativa y del rider.
UNO.- ¿Cómo surge la plataforma Riders x Derechos?
Pablo Carballo.- Hace tres o cuatro meses, varios repartidores de Deliveroo comenzamos a poner en común nuestro descontento por nuestras condiciones de trabajo. A raíz de ahí, organizamos una recogida de firmas en la propia plantilla para palpar sobre el terreno si estábamos todos igual de perjudicados. El resultado es que superamos el centenar y medio de firmas.
UNO.- ¿Qué hicieron a partir de ahí?
P.C.- Mandamos un burofax a Deliveroo con siete propuestas con mejoras razonables y nada caprichosas sobre nuestras condiciones laborales. Entre ellas, se incluían algunas como las que seguimos reclamando hoy: que aseguren un mínimo de 20 horas o que los acuerdos verbales se plasmen por escrito para no tener problemas de incumplimiento. En el momento en que Deliveroo decide tener una postura de no diálogo es cuando decidimos constituirnos como organización y empezamos a buscar apoyos en el sindicato Intersindical Alternativa de Cataluña.
UNO.- ¿Hubo respuesta oficial de la compañía al burofax?
P.C.- No. Nosotros pusimos una fecha limite amplia para recibir la respuesta y lejos de empezar a considerarnos como colectivo, decidieron citar a los repartidores a título individual en reuniones grupales. Allí les invitaban a mostrar sus opiniones y su desconecto, a proponer qué consideraban que era lo mejor y lo peor de la empresa. A partir de estas reuniones, cuya participación fue ínfima, Deliveroo elaboró a raíz de la cual llevaría a cabo cambios. Casualmente, el día que nosotros dimos de límite para que nos respondieran al burofax, Delivero emitió una nota de prensa donde publicaban las conclusiones de sus encuestas. A nosotros eso nos molestó mucho, porque lo que reclamamos es que se nos considera como un colectivo.
UNO.- ¿En esas propuestas recogían algunas de las medidas del burofax?
P.C.- No exactamente. Hicieron oír algunas y las interpretaron a su modo. Ninguno de los cambios que ellos proponen en el nuevo contrato a raíz de esos encuentros tienen que ver con las propuestas del burofax. La compañía basa esa propuesta en los testimonios de los riders que asistieron a esas reuniones. No nos pueden responder mediante nota de prensa y con una encuesta indirecta a un número mínimo de riders, los cuales no formaban parte de la plataforma en ese momento. Algunos sí, pero otros no se habían animado a pertenecer al colectivo en aquel entonces.
UNO.- ¿Son plataforma o sindicato?
P.C.- Somos una plataforma, contamos con la colaboración de la Intersindical Alternativa de Cataluña, que nos ha apoyado desde el principio y nos facilita ayuda logística y todo tipo de asesoramiento legal.
UNO.- ¿La presencia de la plataforma es en Madrid y Barcelona?
P.C.- La plataforma nace en Barcelona pero también va dirigida a los riders de otras ciudades. Incluso está abierta a que se incorpore cualquier persona del sector que pueda estar en situación parecida. Estamos en contacto con repartidores de empresas similares como Glovo o Stuart. Esta plataforma también está pensada para ellos, sólo que en Deliveroo los repartidores llevamos un nivel de organización mayor que el que puedan tener en Glovo o Stuart. Nuestra situación empeoró en picado en muy poco tiempo y tuvimos que reaccionar así hace varios meses, pero la plataforma está abierta a todos.
UNO.- ¿Cuáles son las actuales condiciones de los riders y por qué han empeorado?
P.C.- Hasta principios de junio, teníamos un contrato en el que figuraban algunas de las obligaciones que teníamos que cumplir, pero otras no. Es decir, el problema es que ahora nos están retirando derechos que antes teníamos adquiridos de forma verbal. En el contrato antiguo, a pesar de que se decía que cobrábamos por pedido se nos aseguraba verbalmente 8 euros la hora, es decir, el valor de dos pedidos, en caso de que no recibiéramos ninguna comanda en una hora. De ese modo, en caso de que hubiera una demanda baja teníamos la posibilidad de cubrir nuestros gastos y la disponibilidad que ofrecemos como transporte autónomo.
Por lo tanto, lo que está escrito no es que se diferencie tanto de lo que teníamos antes por escrito. El problema es que el nuevo contrato especifica que solo cobraremos por pedido realizado, de manera que ahora nos han quitado esa condición verbal pactada por ser un acuerdo verbal. De hecho, esa era una de las cosas que más nos preocupaba y que recogimos en el burofax, donde pedíamos que todos los acuerdos a los que hubiésemos llegado de manera verbal se plasmasen por escrito. Ellos han jugado sus bazas para alejar esta posibilidad lo máximo posible.
UNO.- Cada vez vemos más riders en las ciudades, ¿están protegidos física, social y laboralmente?
P.C.- No y nos la jugamos todo el día a todas horas. Apoyos en la calle sí que tenemos, sobre todo dentro del mundo de la hostelería que es con quien tenemos más trato directo.
Muchos tenemos la opinión de que las carreteras necesitan mejoras, es necesario que sean más sostenibles, con más transporte público, menos privado y más transporte como bicicletas. Comprendemos que es complicado pero, en ocasiones, notamos que estamos desprotegidos en la carretera, porque no tenemos un sitio oficial, ni reglas concretas para las bicicletas. Existen carriles bicis, sí, pero un repartidor no puede hacer los servicios a través de carriles bici porque son muy limitados. En la propia carretera a veces no encotramos el apoyo de transportistas, taxistas o conductores de autobús, que son compañeros y no acaban de ver bien que la bicicleta empiece a estar tan presente.
Físicamente, tampoco estamos protegidos. Nosotros tenemos un seguro con nuestra cuota de autónomos y Deliveroo no solo no presta ningún tipo de ayuda económica ni logística para resolver cualquier accidente que tú puedas tener, si no que se desentiende inmediatamente si lo tienes. Si yo me rompo hoy la pierna en un accidente con mi bici y lo comunico a Deliveroo, mañana ya no estoy con ellos y si te he visto no me acuerdo.
Laboralmente estamos poco protegidos ahora mismo, porque el Gobierno y los Ayuntamientos no están interviniendo mucho en estas dinámicas de la nueva economía o lo que se viene a llamar falsos autónomos, porque en realidad son prácticas que se llevan a cabo por vacíos que existen en la ley. Son prácticas que se deben trabajar desde arriba, para que las empresas y los trabajadores puedan elaborar un marco que beneficie a todos por igual.
UNO.- ¿Con qué figura están dados de alta?
P.C.- Como autónomos. Fíjese si hay vacío que cuando tienes que seleccionar un epígrafe para marcar la actividad que vas a desarrollar como autónomos, la actividad concreta que nosotros desarrollamos, repartidor en bicicleta de comida a domicilio, no existe. Esto se debe a la novedad de esta figura profesional. Nosotros hacemos este reclamo, pero entendemos que el punto de partida sea este porque es una novedad y la sociedad tiene que aprender a gestionarlo y a sobrellevarlo. Entendemos que las cosas se están moviendo, pero no es algo que podamos arreglar nosotros solos, hay más actores.
UNO.- ¿Es necesario regular la economía colaborativa?
P.C.- Sí, desde luego. Debería legislarse de algún modo o que de verdad fuese una economía colaborativa, porque ahora mismo lo que se entiende por economía colaborativa son empresas que hacen el mínimo gasto posible. En nuestro caso, tenemos que hacernos cargo de todo. Incluso del material corporativo de Deliveroo.
UNO.- ¿Del material se hace cargo el repartidor?
P.C.- Sí. La política de Deliveroo, como de otras muchas empresas de esta nueva economía, es intentar estar lo más cerca de cero en gastos y los beneficios rompiendo el techo siempre. Por lo tanto, eso da pie a dinámicas de este tipo. Deliveroo te da cuando entras la mochila, el soporte para el móvil y una batería portátil para que puedas cargar el móvil en cualquier lugar. Eso sí, los primeros 60 euros que tú ganas como repartidor de Deliveroo son entregados a la empresa en concepto de fianza por este material. Fianza que si lo piensas un poco es bastante probable que no recuperes, porque con que con sólo dures tres o cuatro meses en la empresa la mochila, que abres y cierras diez veces al día, se deteriora. La bici la ponemos nosotros, el seguro lo ponemos nosotros… Todo va a cuenta de los trabajadores y la empresa tiene unos gastos prácticamente igual cero, salvo la logística de su web o el mantenimiento de sus sistemas, pero respecto a nosotros, cero.
UNO.- Si yo hago un pedido online con Deliveroo, del dinero que yo pago, ¿cuánto va al repartidor?
P.C.- Ahora mismo prefiero decirle que no estoy seguro a darle un porcentaje incorrecto. Pero sí que estoy seguro de que el repartidor es el último de la cadena. El que más beneficio se lleva es Deliveroo, gracias a la comisión que cobra a los restaurantes, que es bastante alta, más del 10% si no me equivoco. A su vez, el restaurante ve aumentado el número de pedidos al colaborar con Deliveroo, de manera que el último beneficiado es el repartidor.
UNO.- ¿Cuántos repartidores tiene la compañía?
P.C.- Ahora mismo en Barcelona superamos los 200. Es difícil aportar ahora una cifra exacta, porque con las convocatorias de huelga que se han ido sucediendo Deliveroo ha hecho una serie de contrataciones exprés que nos impiden contabilizar el número total de compañeros. En Madrid son algo más que en Barcelona y a nivel nacional superamos ya los 900 repartidores entre todas las ciudades. La mitad de ellos los aportan Madrid y Barcelona.
Además de la manifestaciones y huelgas realizadas, ¿emprenderán otras medidas?
Sí, tras la huelga, estamos abordando con los abogados cómo gestionar los despidos de los compañeros que fueron despedidos por apoyar y difundir la huelga realizada.
UNO.- ¿Ha habido despidos por la huelga?
P.C.- Sí, algunos de ellos eran incluso protavoces del comité organizador de la huelga en el sindicato. Nos estamos acercando a la quincena de despidos. Los despidos se sucedieron en cascada con la huelga. También vamos a interponer demandas ante la inspección de trabajo y nos vamos a reunir con el Ayuntamiento de Barcelona para que se defina a Deliveroo como empresa “non grata” en la ciudad de Barcelona hasta que solucione esta situación. Lógicamente, esto es algo simbólico, pero entendemos que de cara a la opinión pública y a la difusión mediática nos puede ayudar.
UNO.- ¿Cuáles son vuestras tres demandas prioritarias a día de hoy?
P.C.- La readmisión de los compañeros despedidos por difundir la huelga, que aseguren un mínimo de 20 horas semanales a todos los riders que lo necesiten y volver a poder cobrar seguro ocho euros por hora en caso de no recibir comandas. Estas tres exigencias las queremos lograr de manera inmediata.
¿Cuántas horas semanales suele trabajar un rider?
P.C.- Un rider de Deliveroo no sabe cuánto va a trabajar hasta que no se le confirme su horario cada viernes. Nos dan una aplicación online que es un calendario de trabajo y tú, dentro de todas las franjas que ellos abren, seleccionas tu disponibilidad, es decir, las horas que tú quieres trabajar. Una vez tú seleccionas esas horas, Deliveroo en base a criterios que no tenemos muy claro, porque dicen que es en base nuestra productividad, pero con el tiempo el repartido ve que eso es incoherente. Según su criterio, van dando o quitando horas a aquellos repartidores que creen conveniente. Eso da lugar a situaciones como que trabajes una semana 40 horas, a la siguiente 20, otra semana 13, otra 18…
Esto, económicamente, es un baile de cifras que tiene a la gente mareada. Independientemente de que vivas de esto o no. Ellos se cubren diciendo que la mayoría de los repartidores son estudiantes que quieren completar sus estudios con un dinero extra, pero eso es mentira. Hay un porcentaje de estudiantes, sí, pero una gran mayoría de los repartidores vivimos de esto y no nos podemos permitir este baile de cifras. Hay compañeros que son padres de familia y tienen a gente a su cargo y no pueden verse ante ese cambio de cifras constante.
UNO.- ¿Cómo es el contrato que ahora os ofrecen?
P.C.- En el contrato nuevo es de cuatro euros el reparto y especifica que empezaremos a cobrar por pedido, de manera que si en una hora que tú estás disponible no entran pedidos no cobras nada. Para tratar de animarnos a firmarlo nos dan a elegir entre dos tipos de contrato: el normal, es decir, el que teníamos hasta hora donde no nos aseguraban un mínimo; o un contrato trade. Si seleccionas el trade significa que el 75% o más de los ingresos provienen de Deliveroo y necesitas por tanto tener un mínimo de horas.
UNO.- ¿No es ese contrato trade equiparable al mínimo de horas que exigen?
P.C.- Después del incumplimiento de los acuerdos verbales y por escrito que teníamos, porque hay cláusulas en el primer contrato que no se cumplen… no nos fiamos. No lo consideramos válido. Consideramos que sería mucho más fácil ofrecer a todos los repartidores que así lo deseen la posibilidad de trabajar un mínimo de 20 horas semanales. Si un estudiante quiere hacer 12 horas semanales, nos parece perfecto, pero todos deberían ser informados de la posibilidad de contar con un mínimo de 20 horas y después que elijan. No creemos que dividir por tipo de contrato sea la solución más limpia.
UNO.- ¿Y cómo está la situación en otras ciudades europeas?
P.C.- Tenemos contacto y estamos intentando de coordinarnos con repartidores de Inglaterra, Alemania y Francia. Nos está subiendo la autoestima que en algunas ciudades se han producido casos similares y han conseguido sus reivindicaciones. El ejemplo más claro es el de Londres, que el de hace un año los riders se veían en una situación muy parecida a la nuestra en la que dejaban de asegurarles un mínimo por hora y les ofrecían dos contratos a elegir. Ellos pelearon como nosotros, fueron a las huelgas y después de varias de ellas el Gobierno británico intervino para que Deliveroo ofreciese unas condiciones decentes. De hecho, Deliveroo acabó pidiendo disculpas públicamente. Ellos son la mayor motivación que tenemos. Sabemos que la sociedad española y la legislación es distinta, pero en términos básicos el esqueleto del problema es el mismo. Del resto de Europa también estamos recibiendo mucho apoyo. En Alemania siguen peleando.
UNO.- ¿Se reunirán con los grupos políticos españolas para promover la regulación de esta figura?
P.C.- No nos hemos reunido todavía con ellos. De hacerlo, lo decidiremos en asamblea. Pero es cierto que ellos están comenzando a mostrarnos su interés. Algunos senadores nos han contactado, incluso ya hay eurodiputados españoles que han mencionado nuestra problemática en el Parlamento Europeo… Aún no nos hemos sentado con ningún grupo político todavía. Pero no descartamos iniciar un diálogo con ellos para que nos ayuden tratando de legislar o darnos el apoyo conveniente.
UNO.- ¿Cree que la figura del rider también evolucionará para prestar servicios a empresas tradicionales de paquetería?
P.C.- Es un debate abierto. Los repartidores que estamos con estas empresas estamos muy centrados con nuestro sector, pero sí que ves que es una opción, porque muchas empresas se están uniendo a la moda de repartir en bici a domicilio. A título personal, yo creo que es muy probable que las empresas de paquetería evolucionen así. Yo creo que si los que estamos luchando por esto abandonásemos esta lucha sería ponérselo en bandeja para que se empiecen a usar las mismas dinámicas, porque está claro que permiten un ahorro de gastos enormes.
UNO.- ¿Cuáles son las ventajas e inconvenientes que destacaría de su trabajo?
P.C.- Los inconvenientes son los que he ido comentando. La manera de llevar el tema de nuestra autonomía de Deliveroo es realmente agobiante. El no poder controlar tu situación cuando realmente estás pagando unos gastos para poder controlarla. Otra cosa que afecta mucho es el hecho que te comentan unas cosas cuando vas a empezar que resultan falsas, como como que no harás un pedido de más de 6 kilómetros o que estarás protegido en condiciones de climatología extremas y no es cierto. No es posible que no haya un plus si pasa el kilometraje o conduciendo bajo una tormenta. El mayor inconveniente es lo vulnerable que somos en esta situación de falsos autónomos, física y laboralmente.
Lo mejor de esta empresa, sin duda, son los compañeros. Con el tiempo, nos hemos ido dando cuenta de que la compañía somos nosotros. Hacemos llegar la comida a la casa de los clientes, nosotros somos los que vamos con nuestras mochilas haciendo publicidad de Deliveroo de forma gratuita. Somos la base de esta empresa. Tenemos un poder como colectivo y hay un gran compañerismo entre nosotros.
UNO.- ¿El siguiente paso será incorporar a riders de otras compañías?
P.C.- Sí. Ahora, lógicamente por nuestra situación, estamos peleando mucho y centrándonos mucho en las cuestiones de Deliveroo, porque trabajamos con fechas límite ante los cambios, pero la idea es aglutinar a todos porque riders somos todos: de Delivero y del resto de compañías.

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