Es indudable que las etiquetas juegan un papel esencial en la mercadotecnia de cualquier producto. Esencial no solamente en cuanto a su identificación más básica sino, además, en lo que se refiere al cumplimiento de las normas de seguridad e información al consumidor, la promoción de la propia marca o la eficiencia de su proceso logístico.
Igualmente, es incontestable el hecho de que la transformación digital de los modelos de negocio, los nuevos hábitos de compra y venta, la mayor aceptación de la impresión digital en color y la d
emanda de ofertas más personalizadas son ya el principal motor del crecimiento del mercado de las impresoras de etiquetas y tickets, así como de la innovación de sus soluciones.
Tal es así que la impresión de etiquetas ha duplicado su volumen de 2010 a 2015 en Europa, lo que ha provocado que el mercado de estas impresoras crezca un 4% anual en ese mismo periodo, hasta alcanzar un volumen de negocio de 390 millones de euros.
En 2015, en Europa se vendieron 845.000 unidades de impresoras de etiquetas. Según nuestras estimaciones, actualmente hay un parque instalado de 4 millones de unidades, un 15% más que hace cinco años. En 2016, el mercado ha alcanzado una facturación de 420 millones y unas ventas de 885.000 unidades, lo que ha supuesto un crecimiento del 18% en facturación y del 15% en unidades, en relación a 2013.
El paradigma de la explosión de este mercado es, sin duda, la penetración del comercio electrónico en España. Según el Estudio eCommerce 2016 de IABSpain y Elogia, el 74% de los usuarios españoles de Internet (más de 16 millones de personas) ya compra online, ocho puntos más que en 2015 y 30 más que en 2013.
Esta conversión o extensión de la tienda física tradicional al mundo virtual ha hecho que sea necesario, aunque pueda parecer lo contrario, usar cada vez más etiquetas y códigos de barras. Así, las tiendas online usan incluso más papel del que era necesario antes en una física.
A ello se añade que el sector de la impresión de etiquetas no ha sido ajeno a la irrupción de los nuevos paradigmas TIC, tales como la movilidad, la nube, el Big Data y los nuevos requisitos en cuestiones de seguridad de la información crítica para el negocio. De ahí, que la tendencia sea la adopción de soluciones enfocadas a los procesos específicos de cada negocio, de modo que la impresión ha pasado de ser una simple herramienta a un servicio gestionado.
En el caso específico del canal, ya nos encontramos con una tendencia, que se acentuará aún más en los próximos años, consistente en etiquetas que incorporan mayor cantidad de información y seguridad, al tiempo que mejoran la experiencia de usuario, cada vez más demandada por los consumidores.
Esto supone un reto importante para las empresas, al obligar a mejorar el control sobre estos costes de impresión; asegurar la calidad de las etiquetas, por su influencia en el correcto funcionamiento de la cadena de suministro; desarrollar iniciativas para reducir paulatinamente el uso de papel, e incluso reutilizarlo; y, por último, incluir promociones y servicios de valor añadido.
En este sentido, para hacer frente a este reto en el mercado encontramos soluciones de impresión de etiquetas a doble cara, que imprimen, simultáneamente, la etiqueta de envío y, en el reverso, el albarán, la hoja de garantía o la de devolución.
Además, dado el crecimiento del trabajo en movilidad en aquellos sectores verticales que precisan impresión de tickets y etiquetas, encontramos equipos cada vez más ligeros y fáciles de transportar, robustos y ergonómicos y velocidades de impresión de hasta seis pulgadas por segundo, la mayor del mercado.
En este apartado de la movilidad, cabe destacar, además, el lanzamiento por parte de Toshiba en 2017 de la primera
serie de impresoras de etiquetas portátiles de pequeño formato capaz de cargar la batería por inducción y en cualquier momento y lugar, simplemente colocando los equipos encima de un cargador inalámbrico.
Por último, respecto al software, destacan las nuevas soluciones que simplifican el diseño y edición de etiquetas, así como el cumplimiento de las diferentes normativas de etiquetado nacional e internacional; a las que se añade un amplio catálogo de opciones de personalización, que permiten convertir una etiqueta o un ticket en un canal de marketing y fidelización del consumidor.

Comments are closed.