Freixenet realiza el 40% de sus ventas en el mercado nacional durante la campaña de Navidad. Y, para dar el servicio que requieren sus clientes, la compañía ha optado por internalizar su logística y externalizar el transporte. Además, en determinadas áreas, cuenta con operadores logísticos para labores que van desde el almacenaje y cross-docking, al picking y el reparto a clientes.
Las cualidades que Freixenet exige a sus operadores logísticos son: “Servicio, organización, rigurosidad y racionalidad en los precios”. Así lo explica para Logistical Times la directora de Logística de la compañía, Cristina Duran. Con esos valores, “se gana confianza mutua y se consigue que sean proactivos, sugiriendo mejoras y oportunidades para ambos”, reconoce.

Y para que la relación sea duradera es necesaria la implicación de las personas. “Las organizaciones son la suma de las personas que las integran y un operador logístico puede ser bueno en una zona y peor en otra, aunque lleve el mismo nombre, dependiendo del personal que lo integre y la implicación de todo el equipo”, asegura.
A la hora de lanzar un tender, algo que de momento no tienen en proyecto, lo primero que piden es “aseguramiento de la calidad de servicio, seguido de sistemas de información ágiles, medibles e integrados con el nuestro, así como un coste razonable y medible, para que sea interesante el proyecto por ambas partes”, explica Duran.
Instalaciones
Los productos de esta compañía llegan a unos 140 países, aproximadamente, y según el tamaño de la entrega, preparan y expiden o bien directamente desde sus almacenes en el entorno de Sant Sadurní (Barcelona), o desde el almacén de los operadores logísticos estratégicamente situados cerca de los clientes, donde sirven a clientes del canal Horeca y pequeña alimentación.
Actualmente, cuentan con una capacidad de almacenaje de producto acabado de más de 40.000 huecos palets, entre almacenes propios y subcontratados, y tienen activas alrededor de 5.000 referencias.

Sus instalaciones a nivel de producción están altamente automatizadas. “Tenemos robots y sistemas complejos, tanto en el envasado como en el almacenamiento de las botellas en la cava, y el posterior degüelle, etiquetado y encajado. Para la parte de almacenaje de producto acabado utilizamos radiofrecuencia y un sistema propio de gestión de almacenes”, explica Duran.
Respecto a su nivel de stock, la directora de logística de Freixenet señala que depende del país: “para España solemos tener un stock de tres o cuatro semanas, ya que tenemos que dar servicio diario a clientes de Canarias, Baleares, toda la península, Ceuta y Melilla. Tenemos stock situado en casi todas las islas y en varios puntos de la península para poder reaccionar con rapidez a las entregas a clientes. Para exportación, con algunos países se maneja stock, pero con la mayoría se elaboran los productos bajo pedido, por lo que en cuanto está producido, se expide”.
En épocas como la actual, en plena campaña de Navidad, Freixenet realiza un 40% del total de sus ventas anuales, aunque, a nivel del mercado doméstico también hay algunos picos, como Semana Santa o San Juan, que se mantienen durante el verano en las zonas más turísticas. Sin embargo, Durán reconoce que a nivel exportación la curva es menos pronunciada, ya que las ventas son más estables durante el año.
Sostenibilidad
La sostenibilidad y el cuidado del medio ambiente juegan un papel relevante para esta compañía y según nos revela su directora de logística, entre sus hitos ambientales más relevantes destaca que ha sido la primera empresa elaboradora de cava en obtener y certificar su sistema de gestión ambiental según la Norma ISO 14001 en el año 1999; en 2012 las empresas elaboradoras de cava del Grupo Freixenet obtuvieron el certificado de la Huella de Carbono según la norma ISO14064:1 – «Medio ambiente CO2 Verificado», el cual acredita el cálculo de las emisiones de gases de efecto invernadero de la propia organización.
Cristina Duran detalla que la compañía está incrementando los servicios de short sea shipping y aguarda «la adecuación de la red ferroviaria para poder incrementar los tránsitos ferroviarios a Europa”.
Desafíos y retos
A la pregunta sobre cuáles son los desafíos logísticos que se encuentran a día de hoy, Cristina Duran reconoce que son múltiples. «No hay lugar para la monotonía en este sector», reconoce. Según sus palabras, “el mercado y nuestros clientes van cambiado sus necesidades, por lo que nuestra logística ha de ir enfocando sus esfuerzos en adaptarse a esos cambios, continuamente, y preverlos”. Por otro lado, “tenemos como punto importante de interés: la seguridad, tanto desde la perspectiva de la calidad de lo que servimos, como en la forma en que se hacen las cargas, estabilidad y seguridad en las entregas. También es uno de nuestros desafíos el mejorar el servicio al cliente reduciendo emisiones y estudiando cómo servir mejor en el centro de las ciudades”, explica.
En cuanto a los retos a los que se enfrenta su departamento, Duran señala que los principales son: “la adecuación constante a los cambios que nos piden nuestros clientes (externos e internos); anticipar donde queremos estar, qué servicio queremos dar y a qué tipo de clientes estaremos sirviendo en los próximos cinco/diez años; y también con qué medios de transporte: teniendo en cuenta temas legales, ecológicos y de compromiso con la sociedad”.
Para afrontar todo ello reconoce que las principales dificultades pasan por “encontrar un balance entre el buen servicio según lo que espera el cliente, y la dificultad de encontrar transporte razonablemente bueno para hacerlo y a un coste aceptable”.
Estabilidad de la mercancía
Todos los productos de Freixenet van envasados en vidrio y a pesar de la fragilidad del material, “la calidad del embalaje hace que se produzcan muy pocas roturas en el transporte”, reconoce su directora de Logística. Por otro lado, añade, “los distintos sistemas de paletización y fletado que utilizamos, más las medidas de seguridad en la carga, aseguran la estabilidad de la mercancía”.


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