UNO Logística participó en Barcelona New Economy Week – BNEW para abordar cómo serán las cadenas de suministro y la última milla del futuro. Lo hizo con la participación en dos mesas redondas en las que Francisco Aranda, presidente de UNO, y Rafael Aguilera, director gerente, abordaron los cambios que se han producido en la forma de consumir y, con ellos, las nuevas formas de concebir la logística.
«Nuestras empresas utilizan tecnologías de última generación y avanzan a pasos agigantados en el internet de las cosas»
Francisco Aranda, presidente de UNO
En este encuentro, Aranda ha hecho referencia al cambio que se ha producido en el modo de consumir, “en tres o cuatro meses hemos dado un salto de cuatro o cinco años, en cuanto a modelos de negocio”. Esto según el presidente de UNO, nos lleva a una incertidumbre máxima acerca del futuro. En este sentido, destacaba que “nuestra normalidad ha cambiado y en ese cambio los operadores de logística y transporte tienen mucho que decir. Ellos son los que ejecutan y planifican las cadenas de suministro, una tarea esencial, tal y como ha quedado claro durante la pandemia”.
“Hemos demostrado ser un sector transversal a todas las industrias y al comercio, palanca de competitividad para la economía, y nos hemos convertido en el elemento diferenciador para muchas empresas”, reconocía por su parte Rafael Aguilera. También han evolucionado las políticas de stock, y si antes eran de mínimos para reducir costes, ahora se apuesta por contar con stocks de seguridad, “porque no sabemos qué va a pasar, y si vamos a poder aprovisionarnos dentro de una semana, un mes o dos meses”.
Ambos pusieron de manifiesto la necesidad de digitalización que experimentaron las empresas para afrontar los crecimientos de actividad en la peor parte de la pandemia, “donde las compras online crecían más un 50%, cuando vivíamos la tensión del Black Friday en marzo y abril sin tenerlo planificado”. “Nuestras empresas utilizan tecnologías de última generación y avanzan a pasos agigantados en el internet de las cosas, en inteligencia artificial, logística predictiva, machine learning, etc., todo ello para gestionar datos y obtener conocimientos, algo que se ha convertido en esencial”, destacaba el presidente de UNO.

Durante el debate, la directora de la Fundación Zaragoza Logistic Centre, Susana Val Blasco, centró su intervención a los “Datos y tendencias sobre cómo serán las cadenas de suministro”. Durante su ponencia destacaba que la tendencia de la cadena de suministro del futuro pasa por los avances tecnológicos, por la llamada transformación digital, y también por la forma en la que se asienten las bases para aplicar la tecnología. Desde su punto de vista, los escenarios futuros para 2030 apuestan por la implantación de nuevos desarrollos tecnológicos, así como por la sostenibilidad ambiental. “Avanzaremos hacia cadenas de suministro más seguras y resilientes y la velocidad con la que lo hagamos dependerá de la situación económica y sociopolítica de cada país. El cómo se aborden los retos será la forma de anticiparnos a daños colaterales”.
Por su parte, el secretario general de Alice, Fernando Liesa, hacía referencia a la gran cantidad de cambios que se han producido en los últimos meses, y a todos los procesos de digitalización que se han acelerado, que han venido para quedarse y que requieren adaptación. Para Alice la sostenibilidad ambiental marcará la próxima década, “es el gran reto que tenemos por delante en el mundo logístico, alineado con la necesidad de conseguir cadenas de suministro ágiles”, afirmaba. Desde su punto de vista, “avanzar en sistemas que den agilidad a las cadenas de suministro es uno de los retos más importantes, de la mano de las nuevas tecnologías. Esto dará lugar a cadenas de suministro más interconectadas y para ello será necesario un uso más eficiente de los recursos y los medios”.
Vicente Segura, socio de la consultora Deloitte, destacó que “vivimos en entorno volátil incierto y dinámico, acelerado por la crisis. Esto impacta en la cadena de suministro y modifica su funcionamiento, que se orienta hacia la flexibilidad y resiliencia”. Y en este sentido, “tenemos que ser más agiles para responder y adaptarnos a cambios”. Y ello, “solo se puede hacer con tecnología, principal habilitador”. Segura considera que “queda mucho por hacer en la aplicación de herramientas digitales que nos permitan ganar en agilidad y resiliencia”. También ve necesario transformar la logística de última milla “para que el modelo no colapse”, y para ello es necesario entender hacia donde evolucionan los modelos de compra, que las administraciones regulen las actividades logísticas, que se apliquen nuevas tecnologías, digitalizar infraestructuras, regular el tiempo de uso de las zonas de carga descarga, apostar por hubs urbanos y diferenciar entre los distintos sectores a la hora de abastecer.

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