España y Portugal deben trabajar para avanzar hasta consolidarse como un único espacio logístico ibérico. Así lo puso de manifiesto el secretario general de UNO, Francisco Aranda, en el encuentro empresarial realizado entre España y Portugal en la sede de la CEOE con motivo de la visita del presidente de Portugal a España.
UNO, que representó al sector de la logístico en este encuentro, puso de manifiesto que las relaciones económicas entre España y Portugal son especialmente estrechas y debemos sacar de ellas el máximo rendimiento logístico a nivel internacional.
Ambos países conforman un verdadero mercado ibérico, donde el flujo de intercambios comerciales y de inversiones es continuo, impulsado además por el gran número de empresas (2.200 españolas y 400 portuguesas) con presencia en ambos países.
Más de 500 millones de toneladas entran por los puertos Ibéricos hacia la Unión Europea. Por eso, UNO puso en valor que desde el punto de vista logístico, es importante establecer una estrategia de coordinación entre España y Portugal para que la Península el hub logístico de Europa para sus tráficos hacia América y África y de Asia en sus tráficos hacia América y África.
El comercio bilateral entre España y Portugal ha aumentado de forma constante en las últimas décadas, alcanzando un máximo histórico de 31.800 millones de euros en 2017. El año pasado, las exportaciones españolas a Portugal superaron los 19.800 millones de euros y las importaciones españolas provenientes de Portugal superaron los 11.000 millones.
«Tenemos que salir a los mercados internacionales a vender la Península Ibérica como hub internacional», Francisco Aranda
«Portugal se configura como el cuarto destino de nuestras exportaciones y nuestro octavo mayor proveedor. Para Portugal, España es el primer cliente y el primer proveedor mundial. Casi un tercio de los productos que compra Portugal proceden de España y un cuarto de los productos que vende Portugal se dirigen a nuestro país», destacó el secretario general de UNO.
«Ahora, ha llegado el momento de expandirlas a nivel global para multiplicar las sinergias y convertir a la Península Ibérica en un verdadero hub internacional de mercancías. Complementar la competitividad de nuestro sistema portuario con la de los portugueses añade valor añadido a nuestro potencial y atractivo internacional. Lo mismo sucede con el modo aéreo. Atraer tráficos de importación y exportación para y desde los mercados donde cada país es más fuerte beneficia a nuestro tejido empresarial y a nuestra economía«.
Para lograr ser un verdadero hub internacional entre continentes, la Península Ibérica se tiene que posicionar como un enclave aliado, que ejerza como nodo de consolidación y transbordo de mercancía, interconectado y muy orientado a facilitar los flujos.
«No podemos dejar pasar el tren del empleo y del crecimiento económico que genera la distribución en el comercio internacional. Tenemos que salir a los mercados internacionales a vender la Península Ibérica como hub internacional, porque la competencia no descansa y las oportunidades para que ambas economías crezcan a través de la logística y el transporte son enormes«, concluyó Francisco Aranda.

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